El terreno estaba fangoso debido a la lluvia que no dejaba de caer en las Tierras de la Peste del Este, hecho por el cual Natrhae se alegró todavía más de haber traído su capucha. Sonrió al atravesar lentamente a aquel humano infeliz que tuvo la genial idea, junto con sus compañeros, de aniquilar cualquier cosa parecida a un muerto viviente. En cambio ahora por
ironias del destino iba a ser ...